viernes, 10 de julio de 2015

Tal vez.

Tal vez no todo sea tan malo después de todo. Si bien, perdí lo que tenía, lo que hacía que saliera el sol en  mis aburridos días. Perdí la amistad en llamas que poseía, que me cuidó un año entero, que me levantaba y me acostaba, la que me lanzaba al cielo y jamás me dejó caer.
 No es tan malo ahora, tengo algo que tal vez no se le compara mucho, pero, ¿de a poco se parte no?. Un cambio drástico, extraño a decir verdad, pero los pequeños detalles hacen la diferencia, y esta es una gran diferencia.
  No estoy triste, todo lo contrario, esto es bastante bueno! y voy a empezar ya con todo.
Lo conocí en el liceo, al principio tenía mucho mucho miedo, porque bueno, es difícil empezar de nuevo sobre todo cuando el otro capítulo aún no esta terminado. En fin, me ha entendido a su manera, y tiene su forma de hacerme reír todos los días en el mismo lugar. Sabe como ponerme nerviosa y como hacerme enojar hasta casi explotar mi cabeza. Sabe cuando volverse loco y cuando yo estoy así. Sabe que puede decir muchas cosas y no se enoja cuando no lo escucho, es que, si también escucharas con mis oídos, difícilmente pondrías atención, cuan mágica es esa voz.
 Se ríe las cien mil veces que bailo al día. Canta, canta como si el mundo lo hubiera traído para eso, canta como si el mismo Dios cantara por el. Y para que comentar sobre sus ojos, nunca, jamás me habían llamado tanto unos ojos así, oscuros. Nadie le verá algo a un par de ojos, pero no son comunes, no son simples, son de el. Eso los hace más que especiales, eso los hace únicos, también los hace míos.
 No sé cuanto irá a durar esto, o si florecerá más, yo sólo di mi punto de vista. Pero a mi parecer, aún queda mucho que escribir sobre esto, sobre el. Sobre todo.

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